La comunicación externa engloba todas las actividades de comunicación que una organización realiza con personas o entidades que no pertenecen a ella: clientes, proveedores, medios de comunicación, accionistas, la comunidad que ha creado en redes sociales o cualquier otra entidad que no forme parte de la empresa. Y cuando digo que engloba todas las actividades de comunicación también me estoy refiriendo al silencio porque, por supuesto, el silencio también comunica.
El objetivo principal de la comunicación externa es establecer y mantener una imagen positiva de una organización en el mercado, ante los clientes, el público objetivo, los proveedores e incluso ante la competencia.
Por tanto, la comunicación externa es parte fundamental de la estrategia de comunicación de la empresa, dado que contribuye a construir la reputación, posibilita la generación de nuevas oportunidades de negocio, ayuda a fidelizar a los clientes y fortalece las relaciones con proveedores y otros actores relevantes del entorno empresarial.
Las pymes no deben descuidar la comunicación externa
¿Tienes una empresa pequeña o mediana? No creas que la comunicación externa no es para ti: la promoción de la comunicación externa en pequeñas y medianas empresas es fundamental para establecer tu presencia en el mercado, fidelizar a tu clientes, generar nuevas oportunidades de negocio, fortalecer tu marca, diferenciarte de la competencia y destacar tus aspectos únicos.
Existe la creencia de que solo si tienes miles de seguidores en redes o si eres tan relevante como para que los medios de comunicación difundan tus novedades debes cuidar tu comunicación externa. Sin embargo, esto no es más que un tópico producto, entre otros factores, que querer abarcar demasiado o de pretender ponernos al nivel comunicativo de grandes empresas que tienen un presupuesto elevadísimo para las labores de comunicación.
Piénsalo del siguiente modo: la comunicación externa es tu escaparate ante el público, ante tus clientes potenciales y el resto de agentes relacionados con tu empresa. En ocasiones, es lo primero que ven de ti. Si nos referimos al ámbito digital, ¿cuántas veces has buscado una dirección en Google y has terminado mirando las reseñas de la empresa? Esto es comunicación externa. ¿Cuántas veces has entrado a su página web antes de ir en persona a una tienda? ¿En cuántas ocasiones has tomado una decisión relacionada con la compra de un producto o servicio antes de siquiera interactuar con las personas que lo gestionan? Todo esto, y mucho más, es comunicación externa.
Definir los objetivos, primer paso para el éxito
Y, olvídate, no necesitas enormes inversiones. Es mucho más importante tener claros los objetivos y establecer metas ajustadas a las circunstancias y realidad de cada empresa. Así, realizando un trabajo comunicativo constante, comprometido y coherente los resultados acabarán llegando.
Algunos de estos objetivos pueden ser:
- Posicionamiento en el mercado: la comunicación externa te permite darte a conocer en el mercado y establecer tu imagen y reputación ante los clientes potenciales. Esto es fundamental para competir con otras empresas más grandes o con organizaciones ya consolidadas en el mercado.
- Fidelización de clientes: la comunicación externa puede ser una herramienta para fidelizar a los clientes actuales de tu marca, ya que les permite conocer más sobre la empresa, tus productos o servicios, y mantener una comunicación abierta y transparente.
- Generación de nuevas oportunidades de negocio: la comunicación externa puede abrir puertas a nuevas oportunidades de negocio, ya sea a través de alianzas con otros actores del mercado o a través de la identificación de nuevas necesidades de los clientes.
- Fortalecimiento de la marca: la comunicación externa contribuye al fortalecimiento de la marca de tu empresa, lo que a su vez puede aumentar su valor y su capacidad para competir en el mercado.

Escoge las acciones de comunicación externa que más se adaptan a tu público…
…y a tu presupuesto.
La comunicación externa incluye acciones publicitarias, de relaciones públicas, eventos, promociones, marketing directo, redes sociales, aparición en medios de comunicación… Pero, como te decía antes, no es necesario que las lleves todas a cabo. De hecho, puede llegar a resultar incluso contraproducente.
Es imprescindible que todas las acciones de comunicación externa se planifiquen cuidadosamente y se realicen de manera coherente con la estrategia de tu organización, teniendo en cuenta tus objetivos, tu público (quién es y dónde se encuentra) y, como no, el presupuesto que manejas.
Algunas de estas acciones pueden incluir:
- Estrategias de publicidad: crear y diseñar campañas en diferentes medios (televisión, radio, medios impresos, internet…) para llegar a tu público objetivo.
- Diseño y producción de material publicitario: página web, blog, folletos, catálogos, vallas publicitarias… con el fin de promocionar un producto o servicio.
- Relaciones públicas: desarrollar estrategias para mantener una buena imagen de la marca ante el público y los medios de comunicación.
- Marketing digital: diseñar estrategias de marketing digital para llegar a un público más amplio a través de medios digitales, como redes sociales, correo electrónico o publicidad online.
- Eventos y promociones: diseñar eventos y promociones para atraer la atención del público y promocionar productos o servicios de manera creativa.

El silencio también comunica
Lo mencionaba al principio: el silencio también comunica. Y si no, piensa en la última vez que necesitaste un producto o un servicio novedoso o en las veces que tuviste que recurrir a internet para buscar una empresa que realizara aquello que estabas buscando. ¿Qué hiciste para saber si esa marca o empresa era la adecuada para ti? ¿Entraste en su página web? ¿Leíste información sobre ella en Google? ¿Curioseaste en sus redes sociales? Todo eso es comunicación externa.
¿O alguna vez te ha pasado que te entregaron un folleto, viste un anuncio en un medio de comunicación o leíste una entrevista en prensa y pensaste que eso era justo lo que estabas buscando, aún sin saberlo? Eso también es comunicación externa.
Incluso los eventos que organizas en tu tienda con tus clientes más fieles, las fiestas de inauguración o los talleres de los sábados son también comunicación externa, en la medida en la que sirven para generar ventas y mejorar o consolidar tu imagen de marca.
El boca a boca sigue siendo clave para generar una buena reputación y conseguir más ventas, sobre todo en las ciudades más pequeñas, pero en el mercado actual la presencia ante un público más amplio requiere de acciones de comunicación específicas y cuidadas porque lo contrario, el silencio, dice más de lo que nos gustaría.
Como siempre, en el equilibrio, en el camino del medio, está la clave y sentar las bases es el primer paso imprescindible para éxito. Si quieres saber cómo cuidar tu comunicación externa con coherencia y mimo, no dudes en contactar conmigo.
