Con dos décadas de historia y 209 números a sus espaldas, la revista Pesca Internacional, editada por la Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo, ARVI, echaba el cierre en diciembre de 2019.
Durante sus dos últimos años de vida, tuve el lujo de ser la redactora de la revista, y, aunque las circunstancias me obligaron, una vez más, a salir de mi zona de confort profesional, no puedo menos que sentirme orgullosa de lo aprendido durante aquellos meses.
He tenido la oportunidad no solo de saber, de primera mano, cómo es el arduo trabajo que supone la pesca de altura, sino que, además, he estado en la lonja a medianoche asistiendo a las descargas, he podido conocer por dentro un buque arrastrero y, en definitiva, he tratado de absorber todos los conocimientos posibles, tanto teóricos como prácticos, de un sector que, bien es cierto, engancha.
Además, trabajar en la revista me ha permitido reconectar con el periodismo, algo que me ha hecho inmensamente feliz.
Dado que mi experiencia profesional en medios escritos se limitaba a unas prácticas en un diario el primer año de carrera (y de eso ya ha llovido) y a que en los últimos tiempos me he movido más en el ámbito de la comunicación corporativa y en el sector editorial, poder trabajar como periodista para un medio de comunicación ha supuesto una gran oportunidad: entrevistas, reportajes, noticias, marketing de contenidos, artículos de opinión… Durante estos dos años, he cabalgado entre variados géneros periodísticos, y me he sentido como pez en el agua. Por tanto, dejo atrás esta etapa con un aumento considerable en mi bagaje profesional, con el placer de saber que he cumplido las expectativas, con un inmenso orgullo por haber formado parte de la familia de ARVI y de Pesca Internacional y, sobre todo, con gran agradecimiento: por la confianza depositada en mi persona a pesar de las carencias, y por el tiempo dedicado a subsanarlas, a través de revisiones y conversaciones.
Artículo escrito en enero de 2020.

