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Redacción con ChatGPT: ¿beneficio o amenaza?

Llevo dos años utilizando ChatGPT con asiduidad, tanto para mi trabajo como para mi vida personal. Los beneficios son innegables: tareas (para mí) tediosas como la corrección de bibliografías se resuelven en un minuto; como fuente de conocimiento para obtener una primera aproximación (estilo Wikipedia, pero totalmente personalizado) resulta interesante… pero los inconvenientes de la redacción con ChatGPT están ahí: la IA sigue alucinando (incluso en su versión de pago) y, de momento, no sustituye ni por asomo la pluma humana.

En este post doy mi opinión sobre la redacción con ChatGPT, que es la IA que más utilizo, y me refiero a mis inicios con la herramienta (este post lo escribí originalmente en 2023. Esta es la versión revisada).

Redacción con ChatGPT

Cómo utilizar ChatGPT

Para empezar a usar ChatGPT es necesario acceder a la página y registrarse. Tras verificar la dirección de correo electrónico y el teléfono, ya se puede empezar a interactuar con la herramienta. 

Primero le hice alguna pregunta concreta, como «¿Qué es la comunicación interna?» y la respuesta fue rápida y correcta. 

Después ya le pedí algo más concreto, como por ejemplo «Redacta un post de 1200 palabras, con tono informal, explicando qué es la comunicación interna, cuáles son sus ventajas para las pequeñas empresas y cómo puede ayudar un periodista a implementar acciones de comunicación interna».

En ese momento, lo reconozco, sentí miedo porque la respuesta fue asombrosa. Quizás el tono fue demasiado informal para mi gusto y he tenido que modificar unas cuantas cosas, pero tanto la respuesta (concreta, directa, específica) como la estructura tipo post y la redacción han sido bastante buenas. 

Para un redactor con un estándar de calidad de 5 sobre 10 la herramienta es impecable. Para mí, que soy bastante puntillosa con el contenido, de momento no me sirve. Creo y espero que mis clientes valoren ese plus de calidad que doy en todos mis trabajos y que la máquina, de momento, no es capaz de superar.

Ventajas de utilizar ChatGPT en la redacción de contenidos

A mi juicio, básicamente son tres las ventajas de redactar con ChatGPT: la herramienta es sencilla e intuitiva, escribe textos con una asombrosa rapidez y la redacción, aunque mejorable, no es mala.

  • Sencillez de uso: usar ChatGPT es muy intuitivo y cualquier persona puede hacerlo. Solo es necesario hacerle una pregunta o pedirle algo en la casilla habilitada para este fin e inmediatamente la IA responde. Si no te gusta la respuesta, puedes pulsar en el botón «Regenerate response» y reformulará el texto automáticamente. 
  • Rapidez: en menos de cinco minutos puedes tener un texto de 1000 palabras. 
  • Redacción: bastante mejor que la de muchos humanos, aunque mi ojo de correctora ha detectado algunos fallos en expresiones que, aunque muy utilizadas, gramaticalmente son incorrectas.

Desventajas de utilizar ChatGPT en la redacción de contenidos

En mi opinión, los inconvenientes son tan grandes que hacen que las ventajas se difuminen. La IA no permite comprobar la veracidad del contenido, si está actualizado o no y si respeta los derechos de los autores originales, por lo que contrastar todo esto supone un trabajo que puede llevar más tiempo que escribir un texto desde cero.

Puede que haya personas a las que esta falta de conocimiento acerca de la fuente original de los textos no les importe, pero para mí es fundamental que el contenido sea riguroso, esté actualizado y sea original, es decir, que no esté plagiado.

En primer lugar, para saber si ChatGPT está dándome un contenido veraz necesito tener conocimientos sobre el tema que está tratando. En el caso de la comunicación interna, mis conocimientos me permiten confirmar que sí, que el contenido es correcto, pero ¿y si tengo que escribir sobre un tema del que no controlo tanto? Necesitaría cotejarlo con varias fuentes, lo que ya lleva aparejado un trabajo de documentación que, personalmente, es lo que más tiempo me ocupa cuando tengo que elaborar un texto. 

De hecho, la propia herramienta informa de que «ChatGPT may produce inaccurate information about people, places, or facts» (ChatGPT puede producir información inexacta sobre personas, lugares o hechos). ¿Quién quiere arriesgarse a publicar un texto que puede ser inexacto? Yo, desde luego, no.

Como profesional de la redacción y la comunicación no puedo permitirme entregar un texto que no sé de dónde ha salido. ¿Cuál es su fuente original? ¿De qué página de internet, de qué noticia o de qué libro lo ha extraído? ¿Es ese contenido actual o está ya obsoleto? ¿Quién es la persona que lo ha escrito originalmente? ¿Está libre de derechos de autor o es un plagio en toda regla?

De igual modo, la corrección de errores, el formato, la estructura… son cosas que también me llevan un tiempo (nunca entrego un texto tal cual me sale a la primera) y es algo que también tendría que hacer si utilizara ChatGPT.

Redacción con Inteligencia Artificial

La muerte de la creatividad

Además de todo lo expuesto, creo que es importante destacar que la redacción es un trabajo creativo en el que se hace un esfuerzo consciente y se ejercita el cerebro. De igual modo, hacer un trabajo académico, escribir una carta de amor o incluso responder un correo electrónico conlleva una labor que es recompensanda en la medida en la que nos ayuda a pensar mejor.

Bastante retroceso es haber dejado de escribir a mano casi por completo, como para además ahora ni siquiera tener que pensar lo que estamos escribiendo. 

Que sí, que la tecnología nos ahorra tiempo y tiene ventajas a muchos niveles, pero también tiene otras desventajas de las que conviene ser conscientes y, en mi opinión, las cosas que nos cuestan esfuerzo suelen ser las más satisfactorias. Y esto aplica tanto para ejercitar el cuerpo, como para ejercitar la mente. Si dejamos de pensar, ¿qué nos queda?

ChatGPT sí, pero…

En conclusión (actualizada), ChatGPT es útil para muchísimas cosas, pero aún no está a la altura del estándar de calidad con el que yo realizo mi trabajo. De hecho, como correctora he revisado ya unos cuantos manuales escritos íntegramente con la herramienta y se nota muchísimo su estilo; es decir, la falta de estilo de la escritura humana. En todo caso, bien es cierto que la ausencia de errores gramaticales u ortográficos facilita el trabajo de corrección, la lectura se vuelve tediosa.

Por otra parte, sus «alucinaciones» hacen que haya que estar muy pendiente de la veracidad de las afirmaciones. Esto provoca que sea imprescindible un proceso de verificación que, efectivamente, puede sustituir al proceso de documentación, pero que es absolutamente necesario si se quiere ofrecer un texto de calidad. Más aún, pedirle fuentes a ChatGPT puede resultar un ejercicio de lo más frustrante, ya que en ocasiones ofrece fuentes que no se corresponden para nada con las afirmaciones que supuestamente extrae de ahí.

En mi caso, continuaré utilizando ChatGPT como vengo haciendo hasta ahora, apoyándome en la herramienta para facilitar ciertos trabajos más rutinarios, incluso para pedirle un punto de vista o una segunda opinión, pero no considero que pueda sustituir mi trabajo. Más bien al contrario, se nota taaanto su «mano», que los clientes que busquen realmente calidad no aceptaran redacciones hechas con IA.

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